La tecnología de comunicaciones basada en el empleo de satélites, que ya
tiene muchos años y está suficientemente consolidada, resulta sumamente eficaz
para determinadas aplicaciones en donde se necesita cubrir amplias zonas, con un
coste relativamente bajo dado que es un sistema de difusión, o proporcionar un
gran ancho de banda.

Frente a los sistemas tradicionales que emplean satélites en órbita
geoestacionaria y se utilizan fundamentalmente para aplicaciones de difusión y
VSAT, está empezando a surgir toda una serie de otros nuevos que, situados en
unas órbitas más bajas, están revolucionando el mundo de las
telecomunicaciones al ofrecer una amplia y variada gama de servicios
(MSS/Servicios Móviles por Satélite) con independencia de la localización de
los usuarios, sirviendo en muchas ocasiones de complemento a las redes
terrestres ya desplegadas, donde éstas resultan insuficientes o no pueden
operar.
En la actualidad empiezan a tener un gran auge los sistemas de comunicaciones
móviles vía satélite, gracias al gran desarrollo de la tecnología y al gran
mercado potencial que estos sistemas parecen tener.
Una manera muy sencilla de clasificar los diversos sistemas de satélites de
comunicaciones es por la altura a la que se encuentran. Este aspecto es un
factor clave para determinar cuantos satélites necesita un sistema para
conseguir una cobertura mundial y la potencia que debe tener (la potencia
necesaria para emitir desde un órbita baja es muy inferior a la necesitada en
casos de mayor altura de la órbita y dado cierto ancho de haz de la antena del
satélite, el área de cobertura del mismo será mucho menor estando en una
órbita de poca altura que en otra de mayor altura).
Tipos de órbitas. La clasificación de los sistemas en función de la
órbita en que se ubican es la siguiente:
GEO
Abreviatura de Órbita Terrestre Geosíncrona. Los satélites GEO orbitan a
35.848 kilómetros sobre el ecuador terrestre. A esta altitud, el periodo de
rotación del satélite es exactamente 24 horas y, por lo tanto, parece estar
siempre sobre el mismo lugar de la superficie del planeta. Esta órbita se
conoce como órbita de Clarke, en honor al escritor Arthur C. Clarke, que
escribió por primera vez en 1945 acerca de la posibilidad de cubrir toda la
superficie terrestre con sólo tres satélites.
El principal problema que se presenta es el retraso (latencia) de 0,24
segundos, aunque en la práctica resulta algo más, debido a la distancia que
debe recorrer la señal desde la tierra al satélite y del satélite a la
tierra. Así mismo, los GEO necesitan obtener unas posiciones orbitales
específicas alrededor del ecuador para mantenerse lo suficientemente alejados
unos de otros (unos 800 o 1.600 kilómetros. o uno o dos grados, para las bandas
K y C respectivamente) dada la resolución de las antenas receptoras, siendo la
ITU y la FCC (en los Estados Unidos) los organismos encargados de administrar
estas posiciones.
MEO
Los satélites de órbita terrestre media, también denominados ICO, se
encuentran a una altura comprendida entre los 10.000 y 20.000 kilómetros. A
diferencia de los GEO, su posición relativa respecto a la superficie terrestre
no es fija. Al estar a una altitud menor, se necesita un número mayor de
satélites para obtener cobertura mundial, pero la latencia se reduce
substancialmente. En la actualidad no existen muchos satélites MEO, y los que
hay, se utilizan fundamentalmente para posicionamiento (localización GPS).
LEO
Las órbitas terrestres de baja altura prometen un ancho de banda
extraordinario y una latencia reducida (unas pocas centésimas de segundo). Los
LEO orbitan generalmente por debajo de los 5.000 kilómetros, y la mayoría de
ellos se encuentran mucho más abajo, entre los 500 y los 1.600 kilómetros, con
planes para lanzar constelaciones de cientos de satélites que abarcarán todo
el planeta
Existen tres tipos de LEO, que manejan diferentes cantidades de ancho de
banda. Los LEO pequeños están destinados a aplicaciones de bajo ancho de banda
(de decenas a centenares de kbit/s), como los buscapersonas, e incluyen a
sistemas como OrbComm. Los grandes LEO pueden manejar buscapersonas, servicios
de telefonía móvil y algo de transmisión de datos (de cientos a miles de
kbit/s). Los LEO de banda ancha (también denominados megaLEO) operan en la
franja de los Mbit/s y entre ellos se encuentran SkyBridge y Teledesic.
Nombre |
Orbita |
Satélites operativos
|
Servicios ofrecidos
|
Globalstar |
B-LEO |
48 |
Voz (GSM), Datos, Fax, Paging |
GPS |
|
|
|
ICO Globa |
MEO |
10 |
Voz, Datos, Fax, Paging |
Iridium |
B-LEO |
66 |
Voz (GSM), Datos, Fax, Paging |
Odissey |
MEO |
12 |
Voz (GSM), Datos, Fax, Paging |
SkyBridge |
Broadband
LEO |
80 |
Bucle local de Banda Ancha |
Teledesic |
Broadband
LEO |
288 |
Servicios de Banda Ancha |
Algunos de los principales sistemas de GEO, MEO, Y LEO que
están en servicio próximamente,cada uno de ellos con número potencial de usuarios en torno a
los 20 millones en un plazo de cuatro años
Ventajas e inconvenientes de las distintas órbitas
De los tres tipos mencionados anteriormente, los dos más utilizados y de
mayor importancia comercial son los LEO y los GEO.
Los satélites geoestacionarios se encuentran a una altitud de unos 36.000
kilómetros sobre el ecuador, siendo ésta la única órbita que permite que el
satélite mantenga una posición fija con relación a la Tierra. A esta altura,
las comunicaciones a través de un GEO presentan una latencia mínima de
transmisión de ida y retorno de casi medio segundo, incluyendo los retardos
provocados por las diversas pasarelas y conversiones que deben sufrir los datos.
Esta latencia es la fuente de molestias en muchas de las llamadas
internacionales, impidiendo que se pueda entender la conversación y deformando
el matiz personal de la voz. Esto, que puede ser una incomodidad en una
conversación telefónica, puede ser insostenible para aplicaciones en tiempo
real en donde se requiere una respuesta inmediata, viéndose afectados muchos
protocolos de datos, entre ellos el IP de Internet.
Dos proyectos muy interesantes son Iridium y Teledesic; mientras el primero
está orientado principalmente a proporcionar telefonía GSM y cuenta con una
licencia B-2, el segundo lo está además a dar servicios de banda ancha
("Internet in the sky"). Con un sistema LEO una zona cambia de
satélite cada 20 minutos y con uno MEO se tardan unas dos horas, con lo que la
probabilidad de que una llamada se complete en ese periodo es mayor y, por
tanto, se ofrece mayor seguridad ya que no se necesita hacer traspaso de una
unidad a otra.
Por ejemplo, La red Teledesic consistirá en 288 satélites operacionales,
situados en 12 planos orbitales, cada uno con 24 satélites. Para hacer un uso
eficiente del espectro de radio las frecuencias se asignan dinámicamente y se
reusan muchas veces dentro de la huella de cada satélite. Dentro de un área
circular de 100 km de radio, la red Teledesic puede soportar un flujo de datos
de hasta 500 Mbit/s hacia y desde el terminal de usuario; además, soporta ancho
de banda bajo demanda, lo que permite al usuario elegir la capacidad que
necesita, pagando sólo por ella, y a la red dar soporte a un mayor número de
ellos.
Los satélites LEO también presentan problemas, como es el de la posible
saturación de las órbitas y en algunos sectores se ha mostrado cierta
preocupación por la gran cantidad de satélites que podrían juntarse en una
porción relativamente pequeña del espacio, ya que son numerosos los satélites
LEO y MEO proyectados para lanzarse (1.000 hasta el 2004), pero esto no parece
un problema real ya que la zona de órbitas de baja altura, parte de la
atmósfera terrestre hasta una zona de alta radiación conocida como el
"cinturón de Van Allen", son 900 kilómetros de distancia que pueden
albergar una cantidad inmensa de órbitas donde podrían colocarse más de
60.000 satélites.
La vida de un satélite oscila entre los 5 y los15 años, en función del
combustible que se necesita para corregir su posición y mantenerlo en la
órbita correcta, tanto más cuanto menor es la altura. Así, con los LEO debe
tenerse en cuenta una política de sustitución de satélites con cierta
periodicidad y a diferencia de los GEO, que cuando acaban su vida útil se
desplazan a una órbita de estacionamiento unos pocos kilómetros más alejada
de lo normal, los LEO entran en la atmósfera y se desintegran.
Un satélite GEO aparece como inmóvil para un usuario, proyectando un haz
fijo que cubre una zona muy amplia, por lo que las antenas de seguimiento son
estáticas, pero los satélites MEO y LEO se desplazan a gran velocidad y
resultan visible durante pocas horas o minutos antes de que desaparezca en el
horizonte (ángulo de elevación mínimo). Esto complica en gran medida el
posicionamiento de la antena, si es una parábola ya que si se trata de la de un
teléfono móvil no pasa, y el trabajo para mantener activo el enlace. El
problema de la antena lo resuelve una tecnología denominada antena de array en
fase que, a diferencia de una antena parabólica normal que sigue mecánicamente
el rastro del satélite, es un dispositivo que contiene diversas antenas más
pequeñas que pueden seguir a varios satélites sin moverse físicamente, por
medio de las señales levemente diferentes recibidas por el conjunto de antenas.
El problema de mantener un enlace activo cuando el satélite desaparece cada
poco tiempo se soluciona manteniendo como mínimo dos satélites a la vista en
todo momento (muchos LEO pretenden mantener constantemente tres satélites a la
vista) de forma que se inicia un nuevo enlace antes de cortar el existente con
el satélite de poniente. En este caso, el satélite que gestiona la conexión
debe ser capaz de realizar el traspaso (handover) a otro, que se encuentre en
mejor posición, y así sucesivamente, en un proceso que debe resultar
transparente y sin pérdida de calidad para el usuario, lo que implica disponer
de una red inteligente y de un software de control muy potente. Por ejemplo, la
conmutación necesaria para encaminar una llamada se puede realizar entre
satélites (es el caso de Iridium) descendiendo a la Tierra en el punto más
adecuado para establecer la conexión con el usuario, con lo cual en el caso
más extremo bastaría un único gateway para la interconexión con otras redes,
o hacerla por medio de las estaciones terrestres, lo que es un proceso más
lento pero que no elude el uso de las infraestructuras existentes y el control
que sobre éstas ejercen los operadores establecidos en cada país, evitando
así un uso monopolista de la red.
La topología de las redes basadas en satélites LEO es dinámica. Cada
satélite guarda la misma posición relativa a otros satélites en su plano
orbital, mientras que su posición y retardo de propagación relativo a la
Tierra y a otros satélites cambia continuamente y en forma predecible. Estos
cambios en la topología de la red se traducen en colas de paquetes acumulados
en los satélites y cambios del tiempo de espera para transmitir al siguiente
satélite.
Desde el punto de vista de la red una gran constelación de nodos de
conmutación entrelazados ofrece ventajas en términos de calidad de servicio,
seguridad y capacidad. La malla fuertemente interconectada proporciona un
robusto diseño que tolera fallos y que, automáticamente, se adapta a cambios
de topología y a nodos y enlaces congestionados o averiados, pero requiere una
fuerte sincronización entre todos sus elementos, un factor que resulta muy
crítico.
Tipo de Banda |
Rango
de Frecuencias |
Ventajas
|
Inconvenientes
|
HF |
1.8-30
MHz |
|
|
VHF |
50-146
MHz |
|
|
P |
0.230-1.000
GHz |
|
|
UHF |
0.430-1.300 GHz |
|
|
L |
1.530-2.700
GHz |
Las
grandes longitudes de onda penetran a través de las estructuras terrestres;
transmisores de menor potencia |
Poca
capacidad de transmisión de datos |
S |
2.700-3.500 GHz |
|
|
C |
Downlink:
3.700-4.200 GHz Uplink: 5.925-6.425 GHz |
|
|
x |
Downlink:
7.250-7.745 GHz Uplink: 7.900-8395 GHz |
|
|
Ku (Europa) |
Dowlink:
FSS: 10.700-11.700 GHz DBS: 11.700-12.500 GHz Telecom: 12.500-12.750GHz Uplink:
FSS y Telecom: 14.00-14.800 GHz DBS: 17.300-18.100 GHz |
|
|
K |
Entre
18 y 31 GHz |
|
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Las bandas de frecuencias
Un sistema de este tipo se puede emplear para múltiples aplicaciones, como
puede ser el servicio telefónico, la radiodifusión de TV, transmisión de
datos, servicios de emergencia y de localización GPS, etc., cada uno de ellos
utiliza una de las bandas de frecuencias que tiene asignadas y las aplicaciones
más comunes suelen ser las unidireccionales (difusión punto-multipunto) ya que
en este caso los terminales son más simples y económicos.
Cuando se trata de satélites de comunicaciones, la porción del espectro
radioeléctrico que van a utilizar determina prácticamente todo: la capacidad
del sistema, la potencia de emisión y el precio. La ventaja de las frecuencias
elevadas (las bandas Ku y Ka) es que permiten a los transmisores enviar más
información por segundo, pero necesitan más potencia para evitar los bloqueos,
mayores antenas y equipos más caros.
Diferentes longitudes de onda poseen propiedades diferentes y así, las
longitudes de onda largas pueden recorrer grandes distancias y atravesar o
rodear obstáculos, pero cuanto mayor sea la frecuencia y, por tanto, menor la
longitud de onda, más fácilmente pueden verse afectadas. Cuando las
frecuencias son lo suficientemente altas (decenas de GHz), las ondas pueden ser
detenidas por la vegetación o las gotas de lluvia, provocando el fenómeno
denominado "rain fade" y para superarlo se necesita bastante más
potencia, lo que implica retransmisores más potentes o antenas más enfocadas,
lo que provoca que el precio del satélite aumente. Concretamente, las bandas
más utilizadas en los sistemas de satélites son la L, Ku y Ka.
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